Mucho se habla sobre meditación, sin embargo al decir “estoy en un grupo de meditación” las primeras impresiones que se tienen algunas veces son: “andas en un grupo religioso o espiritual, es metafísica, no hago yoga, no tengo tiempo”. No hay nada más desacertado; meditar es encontrarte con tu interior, y si, sólo necesitas tenerte a ti; para meditar el proceso es más fácil de lo que se piensa, y cuando te das la oportunidad de probarlo adquiere más significado.
“La meditación es un sendero que la persona abre para sí misma mientras trata de llegar más allá de las limitaciones de la mente.” Meher Baba
Existen múltiples maneras, técnicas y medios para llegar a la meditación y mantenerse bien en relación al cuerpo y a la mente, para ello no existen distinciones de edad, sexo o raza, pues todo aquel que esté dispuesto a tomar unos minutos de su tiempo puede desconectarse del mundo externo y sentir la magia de este método.
Para combinar la meditación con la sanación se recorre un sendero placentero; no necesitas un equipo especial ni mucho menos una preparación más que tu cuerpo. La concentración en la respiración es el primer paso.
Meditación práctica
En el mercado, hay muchas guías de meditación en formatos MP3 y CD para agilizar la concentración. Para la utilización de estos es recomendable usar audífonos, así lo que sucede en el exterior no te desenfocara. Apaga los celulares, busca una hora especial para ti donde sepas que nadie estropeara ese momento contigo, adapta un lugar de tu casa, trabajo o parque que te guste, y regálate un momento especial, ¡lo mereces!
Sentado o acostado con los ojos cerrados, visualizando un estado de placer, concentrándote en un mantra o simplemente observando en silencio un hecho, una planta, una luz; acalla a la mente durante unos segundos, minutos u horas, y sólo observa que sucede en tu interior. Cuando logres hacer de la meditación una práctica cotidiana, poseerás la magia de estar en ti.
¿Por qué meditar?
Los beneficios son muchos, mejora la capacidad de concentración y disminuye el estrés, fomenta la auto-conciencia, la compasión e introspección. Al practicarlo al aire libre da estados de placer y mejoramiento físico, asimismo baja los niveles de tensión y de adrenalina, regula la respiración, oxigena la sangre y el cerebro, permite a las células regenerarse y mejora las condiciones de la piel. Todo esto conlleva, en resumen, al equilibrio del funcionamiento de tu organismo.
Emocionalmente podrás concentrarte en el “aquí” y el “ahora”, fluirán tus pensamientos y emociones, tendrás paz y tranquilidad. La meditación además te vincula con tu divinidad, lo cual te aporta calidad de vida.
Da el primer paso, continua en la búsqueda del equilibro que se traduce en mantenerse bien.


















La meditación es extraordinaria para encontrarte contigo mismo….es escuchar a Dios hablarte desde tu corazón. Así tomamos las decisiones adecuadas
Namasté